Cerramos

(Para una correcta lectura, abrir tu reproductor de canciones favorito y sonar Wait de Alexi Murdoch)

Bueno, el tiempo de Mecortenlalengua se ha acabado, como se acaban los domingos,
los chaparrones o incluso Octubre, que aunque parezca que no, también se acaba.
Se acaba como se acaba un gran viaje, cuando no sabes si es triste despedirse o alegre haberlo vivido,
y mira que me gusta poco vivir despidiéndome,
pero como decia aquella "no es cuestión de pasarse la puta vida esperando".

Quizá todo esto sea temporalmente, quizá hasta cuando sepa arreglar lo de la cabecera
o cuando sepa hacer un diseño más bonito, quizá sea cuestión de esperar y volver a la carga en un tiempo,
o quizá sea para siempre.

Y es por eso que estamos de liquidación, todas estas cosas que hay aquí tienen que irse,
y había pensado que si acaso alguien tiene interés en adoptar algo,
puede contactarme (pablogs9 en gmail.com) y me encargaré de hacerle llegar por correo postal
una edición bonita o manuscrita (que no ambas) de lo que elija.

Sin más dilación, me despido hasta que vuelva la música o hasta que nosotros (los bailarines)
decidamos si merece la pena seguir tocando o quizá bailando,
o si es que ciertamente, y como decía mi compadre,
fuimos meros objetos en el infinito equilibrio universal de los planetas.

Adios o hasta luego, y muchas gracias.

Hoy no

No vengas porque todo esta sucio, hoy no vengas amor,
porque no hay lugar para tu piel suave sobre los montones de camisetas usadas.

Hoy no, que no quiero ensuciar tus ojos verdes con el polvo
que hay encima de los discos que hace ya tiempo dejé de escuchar.

Hoy no vengas, porque no quiero que veas las sabanas revueltas
y almohada mojada de haberte echado de menos.

Cerámica de Fajalauza

Sentada en la ventana, apuras el último de tus cigarros,
Es por la mañana y estas sentada en la ventana.
Sentada en tu ventana, apagas mi amor adolescente,
en un cenicero de barro más sucio que mi consciencia,
que nuestra consciencia como tu dices.

Dices esas cosas por ya nunca tenemos sexo,
tu disfrutas maleando mi mente como si fuera plastilina,
y yo... yo disfruto viéndote preparar tortitas para el desayuno.
Y dejándome malear, dejándome marear, dejándote hacer.

Ahora el sol te da en la cara, y siento que soy feliz con mi vida,
con nuestra vida como tu dices.
Hablas de tus idas y venidas, de quien vas a llegar a ser,
yo aún estoy demasiado dentro del sueño para escucharte.

Hasta que como de costumbre vuelves a verter metal líquido
por uno de los agujeros de mis oidos,
me levanto, te empujo
y veo como te desintegras contra la acera
en mil millones de trozos de blanca porcelana.

Vigilia y ayuno

Hay cosas que se hacen grandes para un hombre delgado y enclenque como yo,
hay algunas páginas demasiado difíciles de pasar,
algunas letras que las lágrimas nunca me dejarán leer,
caídas de las que me cuesta horrores levantar.

Hay cosas que realmente son difíciles para alguien que vive
el pasado con tanta intensidad como el presente o el futuro,
es dificil vivir en un presente con las heridas del pasado y la angustia del futuro.

Por último hay cosas difíciles de aceptar para alguien tan pesimista como yo,
pero esas cosas os las contaré el día que tenga la botella de ron medio llena.

Apocalipsis

Y tras el delirio de la tormenta no volverás a recordar el Sol.
Tampoco serás recordado como el hombre erguido sobre el resto de arrodillados.
Nunca, nunca jamás olvidarás la incesante agonía
que sobrevive a aquellos días que grabaron en tu memoria
el dolor más punzante y el sufrir de los guardianes.

Ni tan siquiera el más vivo de los hombres amigos,
ni la mas dulce de las bocas hermanas,
van a ser capaces de borrar aquel infierno.

León manso come mierda

El otro día me acordé de esto,
y un sudor frio me recorrió todo el cuerpo:

"Si logro destapar el tarro de su esencia,
me han dicho que huele a jazmín.
Voy a partirme el cuello diciendo que si, que si.

Antes que se dé cuenta que el mio no es ná,
que huele a miseria y a barra de bar... Y a muy poco más."

Veinte años bis

Mis mejores veinte años,
y los mejores veinte tuyos.

Mis mejores veinte horas mirando tu sonrisa.
Viendo vibrar cada momento de la tarde.

Y quedarme sin canciones, y sin más que decir.
Y pensar en el tanto que nos queda,
y en el tanto que se fué,
y llorar y reir,
y ser realmente
feliz.

Estos son algunos de los motivos.

Al borde del camino

Veinte años

El diablo ha de ser algo como
el broche de tu sujetador
bajo el infierno de sabanas,
y el botón de tu pantalón algo similar
a la santísima muerte.

El cielo,
y todos los demás cuerpos celestes
seguirán existiendo sin saber
que el mayor de los azules es
el de la goma de tus braguitas de encaje.
O el del filo de tus ojos.

La fé que queda

¿Donde quedó el sincronismo que nos traían las tardes de domingo?
Cuando quedaban pocas o ninguna opción y
aun así llenábamos el tiempo hasta la hora de dormir.

Ahora las cosas no son tan fáciles, ahora ya nadie es inocente.
Y lo sabemos bien, por que viste como cambié de bando y
sufriste las consecuencias de la guerra conmigo mismo y
lloraste cuando todos comenzaron a ser el enemigo.

Ahora nadie parece de fiar, todo el mundo parece vivir
sobre un escenario, buscando su papel definitivo.
Y parece que ya, ni tengo solución, ni tengo remedio.

Lista de la compra

Hay que fomentar el desconsuelo.
Hay que fomentar tus neuras,
el llanto y la risa desesperada.

También hay que fomentar la intensidad,
la angustia por vivir y la rapida transición
entre la felicidad absoluta y la mas hiriente tristeza

Hay que fomentar la desidia y la desesperación
Y hay que fomentar el tomate en las hamburguesas.

Pragmatismo

Lo más dentro que pueda.
Encajela hasta el alma.
Quizá tras eyacular encuentre el amor.

Pero siempre tenga en mente si es que acaso
no tuvo otro sitio donde caerse muerta.

¿Cuantas maneras hay de perderte?

Es verdad, que ya no hay besos.
Ya no eres el calor en el frio.
Y yo, tan solo soy la estela de los planes
de cualquiera que acaba pasando por tu vida.

Hoy se ha mojado el cuaderno.
Y encontré respuestas a tus preguntas, a todas.
Me dí cuenta de todas tus virtudes y de todos mis defectos.
Y se ha mojado mucho el cuaderno.

Palinuro de Felipe

Ella y yo hacíamos el amor diariamente. En otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles.
Hacíamos el amor invariablemente... Los jueves, los viernes y los sábados.
Hacíamos el amor igualmente... Por último los domingos.
Hacíamos el amor religiosamente. Hacíamos el amor compulsivamente.
Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente.
Hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono,
de primera intención y de última instancia, como primera medida y como último recurso.
Hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis: y a eso le llamábamos hacer el amor científicamente.
Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente.

[...]

Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura.
O de noche con la luz encendida, o de día con los ojos cerrados.
O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia, o viceversa.
Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimiento y sin sentido.
Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida,
y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.
Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente.

Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente.
Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente.
Hacíamos el amor físicamente, de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando.
Y sobre todo, y por la simple razón de que yo lo quería así y ella también,
hacíamos el amor voluntariamente.

People who are darker than blue

¿Cuantos puristas dirán que esto no es música?
Otros dirán que esto no es poesía.
Entonces, ¿qué es? No lo sé.
¿Mi antidepresivo? ¿Mi alegría? ¿Mis esperanzas?

Números

"El Pin del móvil, la contraseña de iTunes, el teléfono fijo de mamá,
el prefijo de Madrid, la clave de acceso al cajero automático, la matrícula del coche,
el número del DNI, la talla de los pantalones y la ropa interior.

Las dimensiones de la pena, los 31 días de enero y los 28 de febrero, tu cum­pleaños,
nuestro aniversario y el del fallecimiento de papá, el tiempo de cocción del huevo duro,
la can­tidad de sal, el valor de proporción aurea, las pulsa­ciones por minuto,
la temperatura del microondas, las horas de insomnio y la línea 5 del metro.

La hora de entrada, la de salida del tren, los dedos de la mano,
los pelos de la cabeza, los pares de calcetines, la cuenta del supermercado,
el cuentakilóme­tros, el cuentarrevoluciones y el limitador de velocidad.

Y la sala 10 del tanatorio, por ejemplo."


La unica diferencia entre tu y yo,
es que mi los números me importan un carajo.

n. 3º

Razón número tres para quedarme en Granada:



Por que vuelve el grupo de expertos
Y por la noche me meto en el sobre
y me acuerdo cuando estaba yo en Graná,
qué agusto estaba yo en Graná

El estado de Wisconsin

Paseo por casa como alguien sin tierra,
las paredes se me vienen encima y todo es pequeño.
Me duermo entre canción y canción,
y ya ni el viejo Bob sabe qué decir.

Ya no sé donde quiero estar, si contigo
o allá donde nadie importa nada.

La vaga idea de que todo va a peor invade mi mundo
y el qué será de nosotros mañana me atormenta.
Un simple giro del destino puede derrumbar
todo en lo que siempre hemos creído.

Pero ya no sé quien soy, ya no sé ni lo que hago,
aunque sé que mañana todo irá mejor, seguro.

Cantes valientes

Despeño corazones y a taconazos
que suenan raudos y veloces.
Y vuelo hacia tierras donde
estas perdido si te escondes.

Y entre trabalenguas y bastones
desdeño canciones que me inundan
del olor de todos tus rincones.

Porque mientras te quedes
para mi tiene valor que hayas llegado,
a pesar de que ni te hable
cuando estoy recién levantado.

Somos pajaros

Ya dije que iba a ser bonito:

"Ni bajamos a la mina
ni subimos a alta mar,
somos gente de desierto y de ciudad.

Nunca el sur abandonamos,
respiramos flama y miel,
me susurra mi serpiente cascabel.

Somos pájaros...
que vuelan hacia una luz,
pero yo, soy mas pájaro que tu."


Me corten la lengua